El Capítulo 23 del T-MEC, junto con el mecanismo de respuesta rápida en materia laboral, representó una innovación relevante frente a los mecanismos débiles del TLCAN. Su inclusión fue bien recibida en Estados Unidos tanto por demócratas —como una vía para elevar los estándares laborales en México— como por la primera administración Trump, que lo consideró un instrumento para proteger a los trabajadores estadounidenses. Aunque el mecanismo de respuesta rápida se ha utilizado